Limpieza y tratamiento de pavimientos
Devolvemos la vistosidad y buena imagen a sus pavimentos y alargamos su vida útil frente al desgaste (abrillantado, cristalizado, diamantado)
Con nuestros sistemas de tratamiento de pavimentos podemos devolver la vistosidad a sus suelos, mantener y mejorar la buena imagen del centro, y en definitiva alargar la vida útil de unos pavimentos envejecidos por el continuo desgaste.
Tanto la cristalización de suelos duros como el emulsionado/metalizado de suelos blandos son procesos de aplicación profesional, ya que precisan de un alto nivel de especialización del personal operario en la utilización de la maquinaria y productos adecuados, así como en la aplicación del método en las condiciones apropiadas de presión y temperatura, con la finalidad de obtener una superficie del suelo uniformemente brillante, antideslizante y exenta de porosidades.
El proceso de abrillantado de suelos duros por el sistema de cristalizado se realiza sobre suelos calcáreos (mármol, terrazo, etc.) que presentan la porosidad y la dureza adecuadas.
El proceso de abrillantado de suelos blandos por el sistema de emulsionado/metalizado se realiza sobre suelos de p.v.c., goma, linóleo y en general sobre suelos plásticos.
El proceso de cristalizado consiste en la aplicación del producto cristalizador sobre la superficie del suelo mediante el sistema de pulverización parcial por zonas y utilización de máquina rotativa monodisco de baja velocidad, provista de una torta pre-enrollada de lana de acero, haciéndola girar en ambos sentidos y direcciones hasta conseguir el secado del producto aplicado, dejando el suelo uniformemente brillante por efecto de la presión y temperatura.
El proceso de emulsionado/metalizado consiste en la aplicación del producto metalizante (emulsión autobrillante) sobre la superficie del suelo mediante el sistema de pulverización parcial por zonas y utilización de máquina rotativa monodisco de media-alta velocidad, cuando se trata de pavimentos nivelados, provista del disco o pack correspondiente, haciéndola girar en ambos sentidos y direcciones hasta conseguir el secado del producto aplicado, dejando el suelo uniformemente brillante por la formación de un película homogénea. El proceso de metalizado puede ser realizado manualmente cuando las condiciones particulares del suelo así lo precisen (pavimentos irregulares).
Una vez cristalizado o metalizado un suelo se recomienda utilizar detergentes neutros en las operaciones de fregado posterior del mismo.
Ambos sistemas empleados están concebidos para extraer la suciedad sin llegar a dañar el soporte y parten de una preparación previa del pavimento a tratar, la cual se realiza mediante un proceso de decapado del suelo, cuya finalidad es eliminar restos de suciedades y capas de cualquier tipo de recubrimiento polimérico que eventualmente pudiera encontrarse en el suelo. Para ello se emplean productos decapantes alcalinos enérgicos y la operación se realiza con máquina rotativa monodisco de baja velocidad, provista del disco abrasivo correspondiente a tenor del estado y tipo de suelo.
Cuando se trata de suelos duros muy desgastados, que presentan arañazos, pequeños agujeros e imperfecciones, incluso microscópicas, imperceptibles a la vista, es mejor sustituir el proceso de decapado previo por un proceso de diamantado, con la finalidad de preparar mejor el suelo para que pueda responder al proceso de cristalizado posterior, dando como resultado un brillo vivo y de más larga duración.
El proceso de diamantado es un proceso de realización previo al de abrillantado, que se efectúa cuando se precisa eliminar completamente todo tipo de rayas, restos de suciedades y capas de cualquier tipo de recubrimiento polimérico que eventualmente pudiera encontrarse en el suelo y/o corregir ligeros desniveles, si bien no sirve para nivelar pavimentos mal colocados. Puede definirse como un micro-rebajado, por lo que puede aplicarse también a suelos de granito. Para ello se emplea una máquina rotativa monodisco especial de baja velocidad provista del plato de arrastre correspondiente y de las piezas de diamante de diferente numeración, grosor y dureza a tenor del estado y tipo de suelo a recuperar.
La operación se inicia mojando previamente y de forma uniforme la superficie del suelo. Cada vez que se cambia el tipo de diamante se aspira el agua del suelo con un aspirador de polvo y líquidos, se enjuaga el suelo con agua limpia, fregándolo las veces que resultan necesarias a fin de dejar el suelo en perfecto estado de limpieza.
Alternativamente al proceso de cristalizado, el abrillantado de un suelo previamente diamantado puede realizarse mediante la aplicación de un disco pad y polvos potea. Estos productos proporcionan un alto nivel de brillo sobre cualquier superficie dura, ya sea de mármol, terrazo o granito. Pueden utilizarse bien como alternativa a los cristalizadores líquidos, bien como complemento de los mismos en un uso combinado. Actúan tanto química como mecánicamente por micro-abrasión.